Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta
tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si
no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales
de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las
cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de
aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.
Así que, no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden,
pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella
manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:
Sábete, Sancho, que no
es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas
que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han
de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el
bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el
mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por las
desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y,
viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza,
le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más
que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que
presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas;
porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se
sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que,
no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti
no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con
muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre
más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos
suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de
sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien
sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el
bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por las desgracias que a
mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don
Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:
Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que
otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha
de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es
posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que,
habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes
congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe
parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de
tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que
otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son
señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien
las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y
de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya
cerca. Así que, no debes congojarte por las desgracias que a mí me
suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de
aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho,
que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas
borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el
tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el
mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado
mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por
las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas.
Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta
tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si
no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales
de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las
cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de
aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.
Así que, no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden,
pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella
manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no
es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas
que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han
de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el
bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el
mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por las
desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y,
viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza,
le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más
que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que
presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas;
porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se
sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que,
no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti
no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con
muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre
más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos
suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de
sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien
sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el
bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por las desgracias que a
mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don
Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:
Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que
otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha
de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es
posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que,
habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes
congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe
parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de
tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que
otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son
señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien
las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y
de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya
cerca. Así que, no debes congojarte por las desgracias que a mí me
suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de
aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho,
que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas
borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el
tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el
mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado
mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por
las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas.
Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta
tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si
no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales
de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las
cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de
aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.
Así que, no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden,
pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella
manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no
es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas
que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han
de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el
bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el
mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por las
desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y,
viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza,
le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más
que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que
presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas;
porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se
sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que,
no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti
no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con
muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre
más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos
suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de
sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien
sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el
bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por las desgracias que a
mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don
Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:
Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que
otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha
de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es
posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que,
habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes
congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe
parte dellas. Y, viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de
tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que
otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son
señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien
las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y
de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya
cerca. Así que, no debes congojarte por las desgracias que a mí me
suceden, pues a ti no te cabe parte dellas. Y, viéndole don Quijote de
aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo: Sábete, Sancho,
que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas
borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el
tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el
mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado
mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que, no debes congojarte por
las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas.Y,
viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza,
le dijo: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace
más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que
presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosaS.
A ver si me moderan
ResponderEliminarF DSF SDF SDFSF SD FSF SDF SDF SD
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